mañana
Es rutinaria la vida aquí afuera?
Esta mañana desperté tarde como de costumbre para mi papi. El me resondró, pero no logró despejar mi insistente flojera npor dejar mi abrigada cama. Recordé entonces que tenía una cita de trabajo, pero la flojera venció una vez más ala terrible responsabilidad. entonces pude desayunar con calma, tomar un baño y ordenar algunas cosas hasta que el celular timbro. Entonces supe que me estaban esperando: pero no fue del todo así. Yoshka, amiga con la que tenía que inicar un trabajo pendiente desde hace mucho tiempo acababa de despertar y se disculpaba porque llegaría tarde. Yo estab feliz. Dije lo mismo. Asi que decidmos retrasar un par de horas más nuestro encuentro.
Lugo de haber quedado cláramente lo que deseábamos como indice preeliminar de nuetsro trabajo decidimos ir por unas hamburguesas y en el camino nos topamos con una exposición de arte que nos llamó la atención, por sus esculturas de madera, inicialmente; pero luego se tornó mucho más aún cuando vimos las pinturas que habían sido firmadas por Elena I. Una mujer considerada subversiva por sus prácticas ideológicas.
Un hombre se nos acercó y nos invitó a firmar el libro de visitas. Yo escribí en él. puse algo como esto: "querida hermana... la libertad ya no debe ser entendida como un transitar por avenidas y plazas; sino que más bien, un transitar de la vida misma por convicciones y coherencias en la vida. gracias por mostrárnoslo desde ese lugar estanco... "
Yoshka, tuvo inmediatamente una apreciación sobre mí que luego poco me importó. Antes ni lo había tomado en cuenta. pero me preguntaba si cada mañana es una mañana nueva o distinta a la anterior. Pero qué la hace distinta. El transitar por calles ya venidas o el transitar sobre ideales para la vida. Ambas cosas me parecen ciegas. ciegas porque no logran ver lo real y angustiosa que esla la vida misma. Esta es puesta solo sobre un sujeto que no existe.
Mañana puede ser un espacio donde se logre el comienso o un retrasar hasta otro momento pasado y el tener que hacerlo.
Pero aquí viene Elena quien nos dice...
Vino con sus olas a visitarme el mar
cuando amasaba y no era el pan ni el horno
el porvenir del ocre entre mis manos era el amor
a la belleza de tu alma al movimiento eterno
de las aguas y su espuma efímera. Fue su compañía
la que en nacarados volvió los ladrillos, en brisa
fresca la pestilencia y mi soledad huía abrigada
yo con el mar tu recuerdo y mi labor de barro.
creo que despúes de esto Elena no me deja más que decir... Hasta otro momento entonces!